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6 claves para leer en el contrato de alquiler antes de firmar

El contrato de alquiler es el documento más importante que tienen ambas partes involucradas. Todo lo acordado debe quedar escrito allí, de tal manera de garantizar el cumplimiento de derechos y obligaciones de locador y locatario. Grupo Nova te cuenta que debe quedar por escrito al momento de firmar un contrato de alquiler de un departamento en Córdoba.

Uno de los aspectos a leer tiene que ver con chequear los datos reales y correctos de quienes firman. Un error en el nombre, apellido o documento puede resultar crucial a la hora de reconocer lo allí firmado.

Otra de las claves tiene que ver con la duración del contrato. De ningún modo puede quedar librado al azar el hecho del cese de contrato. Eso en las condiciones “normales”. Pero también es necesario establecer qué sucede si alguna de las partes debe rescindir el contrato de manera anticipada: como resarcir el “prejuicio” causada por finalizar el acuerdo de manera anticipada, también debe ser algo que quede resuelto de antemano y por escrito.

Cuándo y cómo aumenta el alquiler. Es importante que queden fijados los porcentajes de suba del alquiler, así como el tiempo en que sucederá. De este modo, ambas partes se evitarán sorpresas. Y respecto el mismo tema, también debe quedar fijada la forma de pago, el período en que el mismo debe ejecutarse y a quien se debe abonar, por ejemplo la inmobiliaria. Más allá de que se puede hacer alguna excepción con previo aviso (por alguna causa de fuerza mayor), en general cuando no se paga el alquiler en un período acordado, empiezan a correr los intereses.

En materia económica, no hay que olvidarse tampoco de especificar qué paga cada parte. Mientras que en algunos contratos, el locador es quien se hace cargo de los gastos de rentas y municipalidad, en otros contratos, es el inquilino quien debe cubrirlos. Puede decirse que en este sentido, no hay una regla general y que depende del acuerdo de cada uno.

Por otro lado, si el departamento es amoblado, entonces lo conviene es que en el contrato quede fijado el inventario, es decir el detalle de lo que hay y en que estado. Sucede que cuando el contrato se vence, ya trascurrió demasiado tiempo como para acordarse de qué es lo que había y qué no.

Y por último, no hay que olvidarse de especificar el destino del inmueble. Pensar que el lugar se alquila para una cosa y luego enterarse que tiene otra finalidad puede resultar no sólo una sorpresa, sino incluso traer aparejada una situación desagradable.

Como documento regulador, el contrato es sumamente útil y necesario. Un “negocio” de este tipo no puede quedar reducido a la oralidad, pues el tiempo es buen amigo de las confusiones. La clave principal que sintetiza todo lo mencionado anteriormente tiene que ver con que no hay que dar nada por supuesto ni creer que el otro piensa lo mismo que nosotros. Es por ello que nada mejor que un acuerdo claro. Grupo Nova es garantía y tranquilidad al momento de alquilar.

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